Los que no están,
los que se fueron,
los que dejaron una sombra
en la memoria de unos cuantos.
Los que faltan,
los ausentes,
los que perdieron el camino
y se fueron a buscar nuevos destinos.
Los que me acompañarán adonde yo vaya,
los que permanecerán en mis recuerdos,
los que siempre estarán, sentados a mi mesa,
los que aunque duela, recordaré de ésta manera.
Los que prolongarán mis emociones,
los que dejaron una llama en las tinieblas,
los que aunque ausentes, caminan con mis pasos,
quienes vendrán a acompañarme en el ocaso.
Los que no están, son multitudes,
los que olvido, apenas unos cuantos,
a todos los encierro en la memoria
y guardo en mi corazón y la nostalgia.
Intenta retratar mis obsesiones a traves de las letras. Incertidumbres y certezas. Dolores y caminos que nunca condujeron a Roma.A mis soledades voy,de mi soledades vengo,porque para andar conmigo,me bastan mis pensamientos.
Los años maestros
Hay años que pasan
sin penas ni glorias.
Hay años que pasan
sin penas.
Y otros,
sin glorias.
Precisamente, en ellos
aprendemos.
No porque sólo el dolor
es el Maestro.
Sino porque -el muy sabio- nos obliga
a fijar la mirada
a recibir la estocada.
En estos años
vuelan las hojas
del manual de la vida.
Las viejas respuestas
se nos ríen en la cara.
Las esquinas doblan
antes que lleguemos
y la tierra se abre
debajo de la cama.
Preguntamos ¿por qué?
y nos dicen la hora.
Intentamos huir
y nos cortan las alas.
Justo en esos años
que nos mantienen en vilo,
que nos rasgan el alma,
sin advertirlo, siquiera,
CRECEMOS
como pájaros
o montañas
(Gracias Andrea Testa)
sin penas ni glorias.
Hay años que pasan
sin penas.
Y otros,
sin glorias.
Precisamente, en ellos
aprendemos.
No porque sólo el dolor
es el Maestro.
Sino porque -el muy sabio- nos obliga
a fijar la mirada
a recibir la estocada.
En estos años
vuelan las hojas
del manual de la vida.
Las viejas respuestas
se nos ríen en la cara.
Las esquinas doblan
antes que lleguemos
y la tierra se abre
debajo de la cama.
Preguntamos ¿por qué?
y nos dicen la hora.
Intentamos huir
y nos cortan las alas.
Justo en esos años
que nos mantienen en vilo,
que nos rasgan el alma,
sin advertirlo, siquiera,
CRECEMOS
como pájaros
o montañas
(Gracias Andrea Testa)
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