Que lejos el amor que estaba cerca

Qué cerca la niebla antes soplada

que te envuelve en sábanas flameadas sin remedio.


Qué lejos el ahora mismo diluido

y qué cerca tu ausencia todavía tibia.


Qué lejos tu voz dorada de diciembres

y qué cerca la inmensidad de tu hasta luego.


Qué lejos estos ojos casi ciegos – si, los míos -

y qué cerca el adonde vas y por cuánto tiempo.


Qué cerca hoy que es el día y que te veo

recoger tus pasos paso a paso


los pasos que me trajiste una vez de regalo

y qué lejos ese día.

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