Intenta retratar mis obsesiones a traves de las letras. Incertidumbres y certezas. Dolores y caminos que nunca condujeron a Roma.A mis soledades voy,de mi soledades vengo,porque para andar conmigo,me bastan mis pensamientos.
Alejandra Pzarnik
“Se espera que la lluvia pase. Se espera que los vientos lleguen. Se espera. Se dice. Por amor al silencio se dicen miserables palabras… En mí el lenguaje es siempre un pretexto para el silencio. Es mi manera de expresar mi fatiga inexpresable”.
Algunas palabras
En los confines eternos de mis sueños
encuentro esas luces pálidas
de inspiración sin dueño.
¿Por qué vienen a mí?
¿Por qué llegan inesperadas?
¿Es la oscuridad despierta
que transforma las sensaciones en palabras?
Corren los ríos de palabras
por las venas de mi cuerpo adormecido
es el duende perdido
de alguna tierra encantada
que se esfuma súbitamente
cuando las estelas de luz
llegan a mi conciencia repentinamente.
encuentro esas luces pálidas
de inspiración sin dueño.
¿Por qué vienen a mí?
¿Por qué llegan inesperadas?
¿Es la oscuridad despierta
que transforma las sensaciones en palabras?
Corren los ríos de palabras
por las venas de mi cuerpo adormecido
es el duende perdido
de alguna tierra encantada
que se esfuma súbitamente
cuando las estelas de luz
llegan a mi conciencia repentinamente.
Duendes escarlata
No se anuncian, pero sientes
cuando llegan a tu puerta;
los besos son esos duendes
arropados de escarlata
que entre los labios se duermen
y que cuando se despiertan, se empeñan
en retozar junto a otros duendes.
Son gregarios o ermitaños,
son mieles que se derrochan,
se hurtan, dan o reciben,
los besos son tan secretos
que a veces, de tan avaros,
se esconden en el recuerdo
y por no haber sido, duelen.
¡ Cuántas veces se han quedado
sin saber donde asentarse!
Sobre una palma cerrada,
sobre los párpados tristes,
sobre otros duendes dormidos
que nunca se dieron cuenta
que aquellos duendes venían.
Son alas de mariposa rozando
el aire y la niebla, son caricias de una nube
son reflejos, son un sueño,
tan cercanos, tan lejanos,
que dejan huellas perennes
en los labios que han tocado,
en un recuerdo que insiste
en regresar del olvido
y sonrojar las mejillas
y retroceder el tiempo.
Los besos son esos duendes
que entre los labios se duermen,
traviesos, oportunistas,
que se hurtan o se quieren,
y cuando se encuentran solos
van a buscar otros duendes,
escarlatas, accesibles,
se dan, se guardan, se piden o se reciben
y no se anuncian aunque sientas
cuando llegan a tu puerta.
cuando llegan a tu puerta;
los besos son esos duendes
arropados de escarlata
que entre los labios se duermen
y que cuando se despiertan, se empeñan
en retozar junto a otros duendes.
Son gregarios o ermitaños,
son mieles que se derrochan,
se hurtan, dan o reciben,
los besos son tan secretos
que a veces, de tan avaros,
se esconden en el recuerdo
y por no haber sido, duelen.
¡ Cuántas veces se han quedado
sin saber donde asentarse!
Sobre una palma cerrada,
sobre los párpados tristes,
sobre otros duendes dormidos
que nunca se dieron cuenta
que aquellos duendes venían.
Son alas de mariposa rozando
el aire y la niebla, son caricias de una nube
son reflejos, son un sueño,
tan cercanos, tan lejanos,
que dejan huellas perennes
en los labios que han tocado,
en un recuerdo que insiste
en regresar del olvido
y sonrojar las mejillas
y retroceder el tiempo.
Los besos son esos duendes
que entre los labios se duermen,
traviesos, oportunistas,
que se hurtan o se quieren,
y cuando se encuentran solos
van a buscar otros duendes,
escarlatas, accesibles,
se dan, se guardan, se piden o se reciben
y no se anuncian aunque sientas
cuando llegan a tu puerta.
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