Hoy quiero escribirte,
así nomás, de la nada.
Como si fuera ayer,
como inventando ganas.
Letras de llanto
en renglones de espera
podría brotar la armonía
esa, que escribí en la arena.
Hoy quiero escribirte,
y a las líneas que nazcan,
liberarlas en la mañana
y que el viento me traiga
el susurro imperceptible
porque nos unen las palabras.
Hoy quiero escribirte
y sentir que te llegan los ecos.
El alma enmudecida
desnudó las ganas,
encontró un camino
para explicarlo en palabras.
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