Me preguntaba cuándo, en que momento de mi vida me había enamorado de los libros, y viajando al país de la infancia, revisité este momento, cuando apenas había aprendido a leer, y todo lo que tenía letras para mí era una fiesta.....y me nació este poema, seguramente a muchos de ustedes les pasó lo mismo, cuando llegaba la noche, y se abrían las puertas mágicas de los libros de cuentos.......con todo mi cariño, para el niño que cada uno de nosotros lleva dentro.....
Por caminitos de nubes, llegaba ya Doña Luna,
por otros se iba Don Sol , apagándose en la bruma
Jacarandaes ancianos, brillaban por el rocío
Lagartos y lagartijas se bañaban en el río.
Los grillos en su escondite, desperezaban violines
y estrellitas cristalinas salpicaban las orillas
Era la hora del sueño, la hora de abrir las puertas
a la magia de los cuentos......
Doña Luna descansaba, junto al nenúfar dormido
mariposas de la noche danzaban entre los lirios,
Duendes, gnomos y princesas, elfos y brujas y reinas
se vestían con los trajes que elegía la inocencia.....
Y jugaban a la ronda con ciervitos y luciérnagas
que venían de otros mundos a iluminar la gran fiesta.
¡Hoja tras hoja volaban mis ojos sobre las letras.!
(Detrás de ardillas inquietas, o en carroza de princesa,
se perdían por caminos, de fantasía y promesas.)
Ya con la varita mágica , ya coronada cual reina,
llegaba el sueño y entonces. junto a mis libros de cuentos,
en la almohada descansaban, personajes y tragedias.....
Por caminitos de nubes, Doña Luna se marchaba,
hasta la noche siguiente....
¡a la hora de la fiesta!
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