Acercarse con cuidado
desde la fragilidad del sueño,
avanzar en puntitas de pie
por las bifurcaciones de tu alma,
esperar con paciencia alrededor de tu piel
que tus ojos despierten,
rozar apenas tu mirada,
evitar el más mínimo crujido,
el sobresalto, el retroceso,
traducir el silencio,
preguntar sin preguntar,
deslizar suavemente la caricia
hacia el fondo oscuro de la herida,
amanecer a tu lado despierto y sin despertar,
acercarse con cuidado
antes de que algo se quiebre,
antes de que se esfumen
los rasgos indecisos de tu rostro,
antes de que el aroma de tu cuerpo
se evapore hacia el recuerdo,
antes de que el sueño
vuelva a ser un sueño.
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